
Las hemos conocido desde hace varios años en las tarimas, bien sea en escena empuñando tiples y guitarras o tras bambalinas palpitando al ritmo de los aires nacionales.
Las hemos visto desgarrando hasta sus últimos alientos por cautivar corazones y acercarlos a la hoguera de la identidad colombiana.
Hemos sido testigos de sus luchas por ubicar en sitial de honor los bellos aires de la tierra para que se aniden en las almas de todos los que escuchándolas o siguiendo sus conquistas, somos privilegiados por recibir de sus acentos y sus ejecutorias, alentadores instantes que hoy se registran en la memoria colectiva.
Y es que la capacidad de los artistas para administrar la cultura se muestra significativamente según sus habilidades, formación y experiencia en jornadas vividas en el área, porque algunos virtuosos son naturalmente emprendedores y tienen una comprensión intuitiva de la administración cultural, mientras que otros ponen en práctica lo vivido desde sus orillas y los santorales de mundologías que no se enseñan ni en las más encopetadas decanaturas.

Luz Helena Castaño Rendón es una administradora de empresas, especialista en Gestión de la Responsabilidad Social Empresarial, que tiene en su inventario más de 35 años de práctica en la gestión cultural, amén de sus aguerridas faenas por hacer de su amado Caldas el departamento donde el pasillo se destaque en el ámbito mundial, labor que ha abanderado por muchos años desde la organización del Festival del Pasillo Colombiano, escenificado en la entraña de las brumas, la bella y altiva Aguadas.
Luz Helena es además la delegada de la Fundación Promúsica Nacional de Ginebra Funmúsica regional Caldas desde hace varias décadas y su labor ha sido reconocida por la crítica nacional como una de las más destacadas, porque a punta de esfuerzo y amor por el folklore, le apuesta a llevar colosales delegaciones de artistas para ponerlos en la vitrina de los más destacados escenarios.
Luz Elena Castaño Rendón, esta talentosa e ingeniosa mujer de la estirpe paisa, tiene ahora la responsabilidad de administrar la cultura de su departamento, tras la designación que le hizo el gobernador electo de este territorio, Henry Gutiérrez, quien reconoce en ella a una verdadera aliada y ficha clave para llevar su región a sitiales de reconocimiento nacional y mundial. Cabe recordar que el departamento de Caldas hace cuantiosas e importantes inversiones en la cultura y en los procesos formativos.

En el departamento de la libertad, el reelegido gobernador Carlos Amaya, ratificó en su cargo a la maestra Mireya Becerra Quiroz, una inteligente y carismática mujer Magíster en musicoterapia de la Universidad Nacional de Colombia, quien, en el gobierno anterior se había desempeñado ya como titular de esta área en el departamento de Boyacá.
La santarroseña Mireya es una aventajada intérprete de la guitarra y una de las voces más preciadas del pentagrama colombiano, protagonista, junto a sus hermanos Paola y Juan Pablo, de bellos momentos para la identidad, no solo por la dulzura y agudeza de su voz, sino porque desde el nacimiento mismo del «Dueto Primavera», agrupación con la que ha ganado muchos de los concursos y festivales de la zona andina, se caracterizó por llevar con donaire el atuendo de “marchanta” para rendir tributo a las campesinas vendedoras de frutas y verduras en las populares plazas de mercado.
Sandra Mireya tiene en su historial un cúmulo enorme de presentaciones, conciertos, labores pedagógicas con los niños, giras internacionales, producciones discográficas, homenajes y participaciones como Jurado de importantes certámenes, entre muchas otras actividades que la consolidan como una verdadera experta en la apreciación de las artes colombianas.
En su primer turno como secretaria de cultura y patrimonio de Boyacá, Sandra Mireya demostró sus capacidades como administradora y supo lidiar, con su conciliadora sonrisa, un área que, para ser honestos, es una de las más complejas de llevar por la diversidad misma de sus manifestaciones artísticas y el surgimiento permanente de nuevas corrientes y cultores que piden pista, atención y respaldo económico.

Algo similar ocurre en la ciudad de Paipa, en donde el elegido alcalde Germán Ricardo Camacho, designó como su mano derecha en las acciones para recuperar el sector cultural, a la prodigiosa intérprete y periodista Belén Osorio Vásquez, dueña de un reconocimiento nacional por su singular voz y los galardones obtenidos en destacados concursos de la música andina colombiana, como el «Gran Premio Mono Núñez» obtenido con el «Dueto Margarita» en una de sus más recientes ediciones.
Belén es una mujer emprendedora y su habilidad, no solo la ha ratificado en los escenarios del país, sino en el liderazgo de su empresa “Margarita Producciones” con la que ha logrado escalar importantes peldaños, tanto en la gestión, como en la cristalización de ambiciosos proyectos culturales.
Una mujer consagrada y genuina a la que nada le queda grande, con un temperamento audaz y comprometido con todo lo que se fija y se propone. Su profesión de Periodista y comunicadora social la desarrolló en medios destacados de su departamento, en donde demostró también su experticia en la realización de crónicas, ediciones, documentales y entrevistas.
Belén es producto de las otrora Escuelas de Formación Artística de Paipa y hace unos días entró por la misma puerta por la que ayer ingresaba con moral y guitarra al hombro, pero ahora, como la secretaría de cultura que regirá los destinos de esta área en la capital turística, una ciudad con un gran reconocimiento en el ámbito nacional.

En la ciudad de San Gil, en el departamento de Santander, ocurrió lo mismo, con el nombramiento que hizo el alcalde Edgar Orlando Pinzón Rojas de Carmen Janeth Álvarez Martínez como directora del Instituto de Cultura y Turismo de San Gil
Carmen Janeth es abogada y jurista de Uniboyacá y de la Universidad Libre de Colombia y entre otras especializaciones, diplomados y doctorado, tiene en su haber un historial muy grande de presentaciones en los más significativos escenarios del país y el exterior, y su voz hace parte de una importante producción discográfica donde se exaltan los de la zona andina colombiana.
Carmen Janeth es la progenitora de una gratificante cosecha de artistas heredadas al país, entre la que se destacan Diana y Fabián, ganadores del Gran Premio Mono Núñez en la categoría vocal, y su descendencia hizo parte de la aplaudida agrupación Campanitas. Diana asumió el personaje de “María Mulata” y hoy es una de las más destacadas y sobresalientes artistas de la nación.
La sangileña cuenta con una habilidad incalculable y sus manos no solamente arrancan sonidos exactos de su guitarra, sino que también producen bellas manualidades en el complejo y excelso nudo de macramé, actividad que convirtió en arte y terapia, lo que la acercó mucho más al concepto amplio de la cultura.
Los cultores y gestores a menudo tienen una red sólida en la comunidad artística y esta relación es crucial para la colaboración, la programación de eventos y la promoción cultural, y aunque los artistas tienen una gran visión creativa, a veces pueden enfrentar desafíos en la gestión empresarial y financiera, toda vez que la administración cultural requiere de osadas habilidades en la recaudación de fondos y la búsqueda de recursos para hacer realidad colosales sueños y utopías.
El desafío para estas cuatro «guerreras» empieza y de su capacidad de conciliación, equidad, imparcialidad y permanente gestión, dependerá en gran parte su éxito en la dirección de un sector que en la mayoría del territorio nacional, y aun con los cambios de los nuevos tiempos, todavía es visto como plato de segunda mesa en materia presupuestal y más en un país que le apuesta a las obras de ladrillo y cemento y deja relegadas en el cuarto de san alejo las obras del espíritu, que a decir verdad son más agradecidas y duraderas.
Éxito para estas cuatro mujeres fieles representantes de su género, quienes ahora encarnan una gran responsabilidad, cual es demostrar que los artistas y gestores sí son buenos para administrar cultura.