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¿Creer o no creer?

May 14, 2024

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La decisión de creer o no creer tiene consecuencias significativas en nuestras vidas y por lo general desata grandes debates, que unos hacen con prudencia y altura, y otros con agresión o fanatismo incontrolable.

Si elegimos creer en algo, ya sea una idea, una filosofía, una religión o una persona, puede brindarnos un sentido de propósito, dirección y comunidad, y entonces la fe y la creencia logran proporcionar consuelo en momentos difíciles porque son una fuente de motivación para perseguir el camino hacia metas y propósitos, tanto personales como colectivos.

Por otro lado, optar por no creer lleva a una perspectiva más crítica y racional del mundo y, por supuesto, conduce a cuestionar ideas preconcebidas y a buscar evidencia, antes de aceptar una afirmación como verdad. No creer también da una mayor autonomía y libertad de pensamiento, según afirman los incrédulos.

Sin embargo, ambas decisiones tienen sus implicaciones, porque cuando creemos sin cuestionar podemos correr el riesgo de ser engañados o manipulados, si creemos ciegamente en algo sin examinarlo críticamente.

También podemos encontrarnos en desacuerdo con aquellos que tienen diferentes creencias, lo que suele causar conflictos interpersonales o sociales y más ahora con la manipulación de las redes sociales, donde todo se sentencia, se cuestiona y se abuchea.

Por otra parte, no creer sin razón nos priva de la oportunidad de experimentar la profundidad emocional y espiritual que la creencia puede ofrecer y además podemos sentirnos aislados de nuestros dogmas, ya que por lo general el incrédulo suele ser un ser misterioso indescifrable y a veces solitario.

Las personas que no creen en nada, a menudo denominadas «ateos» o «agnósticos», tienen una perspectiva particular sobre la vida y tienden a basar sus creencias en la evidencia empírica y la razón por que prefieren no aceptar afirmaciones sin pruebas sólidas que las respalden, actitud que lleva a un enfoque más crítico de la vida y del mundo que los rodea.

Aunque pueden no adherirse a una autoridad religiosa o a un ligado de creencias específicas, las personas que no creen en nada pueden tener sistemas éticos y morales basados en el razonamiento, la empatía y el respeto mutuo, más no creer en un ser supremo no significa necesariamente carecer de valores o principios, pero sí deja grandes interrogantes respecto al incrédulo.

Aunque las religiones proporcionan una comunidad unida para sus seguidores, las personas que no creen pueden encontrar comunidades igualmente significativas en grupos seculares, organizaciones humanistas u otros espacios donde se valora el pensamiento fustigador y la razón, y algunas personas que no creen en nada pueden encontrar un sentido de trascendencia o asombro en la naturaleza, el arte, la ciencia, los astros o ciertas relaciones humanas.

Para ellos, la belleza y la complejidad del universo son suficientes para inspirar un sentido de asombro y conexión con algo más grande que ellos mismos, sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural.

Por otra parte, las características de una persona creyente cambia según la religión, la espiritualidad personal y otros factores culturales e individuales. Sin embargo, hay ciertas características comunes que por lo general se asocian con las personas creyentes:

La fe es una creencia firme en algo que no se puede demostrar con evidencia empírica y las personas creyentes tienen una fuerte seguridad en un ser supremo, en principios espirituales o en una doctrina religiosa específica.

Las personas creyentes participan frecuentemente en prácticas religiosas regulares, como la oración, la meditación, la asistencia a servicios religiosos, la lectura de textos sagrados y la participación en rituales y ceremonias religiosas.

Las creencias religiosas influyen en los valores y principios morales de los creyentes, quienes suelen seguir un código ético basado en las enseñanzas de su religión, que incluyen principios como la compasión, la bondad, la honestidad y la justicia.

El creyente encuentra apoyo y conexión en una comunidad religiosa, ya que participar en una colectividad de creyentes proporciona sentido de pertenencia, compañerismo y apoyo emocional.

La fe y la afirmación en algo más grande que uno mismo nos acerca a un sentido de propósito y significado en la vida y las personas creyentes encuentran consuelo y orientación en sus credos durante momentos de dificultad e incertidumbre.

Hay muchos ejemplos de personas no creyentes que luego y ante múltiples dificultades, se transformaron, como el caso de Lewis, un destacado académico y escritor británico, conocido por sus obras de ficción y no ficción, incluyendo las Crónicas de Narnia y aunque inicialmente era ateo, su viaje espiritual lo llevó a convertirse en un cristiano devoto después de un período de profunda reflexión y lucha personal.

Malcolm Muggeridge fue un periodista y escritor británico conocido por su aguda crítica social y política y a lo largo de su vida pasó de ser un ateo militante a convertirse en un cristiano comprometido; un cambio que describió como una transformación espiritual después de experimentar un profundo vacío existencial.

Francis Collins es un científico genetista estadounidense, conocido por su liderazgo en el Proyecto Genoma Humano y aunque inicialmente era un anti religioso, su exploración de la ciencia y la naturaleza lo condujo a una profunda convicción en Dios y el cristianismo.

LeeStrobel era un periodista de investigación y ateo declarado; sin embargo, después de que su esposa se convirtiera al cristianismo, emprendió un viaje personal para investigar las reclamaciones de Jesucristo y la fe cristiana y ese proceso lo llevó a convertirse en un cristiano devoto y un prolífico autor de libros sobre temas cristianos.

ChuckColson fue un abogado y político estadounidense que sirvió como asesor del presidente Richard Nixon y después de verse involucrado en el escándalo de Watergate y ser condenado por delitos relacionados, experimentó una transformación espiritual mientras estaba en prisión, lo que lo llevó a convertirse en un cristiano comprometido y fundar el Ministerio de Prisioneros de Esperanza.

En fin… hay decenas de ejemplos más, que nos ilustran sobre un tema, a veces espinoso, pero apasionante donde se esconden los misterios de la espiritualidad, la vida y el pensamiento humano, que solo se podrán descubrir quizá después de la muerte, o cuando se llegue a ese umbral al que unos se han asomado, muchos han pasado y otros se han devuelto para contar en la tierra sus asombrosas historias.

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May 14, 2024

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